Reconoce la importancia del desarrollo de la razón, del afecto y del deseo, en el ser humano, convoca a los maestros de la Normal Superior a trabajar para crear condiciones para llevar a cabo una educación fundamental para la vida. Es decir, garantizar que el futuro maestro tenga una formación en pedagogía en la formación para su desempeño en la Educación Preescolar y la Básica Primaria.
Este modelo otorga una valoración e importancia equilibrada a los cuatro elementos macro que intervienen en los procesos de enseñanza y de aprendizaje: retoma el rol protagónico del estudiante como el sujeto de sus procesos de aprendizaje; rescata al docente y lo ubica como sujeto de los procesos de enseñanza; considera el conocimiento como el legado cultural de la humanidad, digno de ser conocido y comprendido, considerando la comprensión de la realidad, el punto de llegada, para cuyo estudio tenga diferentes procesos cognitivos adquiridos con anterioridad.
El objetivo de este modelo es formar personas pensantes, críticas y creativas, apropiadas del conocimiento creado por la humanidad y en constante búsqueda de alternativas diferentes y éticas, para la resolución de los problemas que afecten a la sociedad. El docente ejerce el rol de mediador de los aprendizajes, es decir, establece una relación intencionada y significativa con los estudiantes, encargándose de potenciar en ellos, las capacidades.
También, busca promover condiciones para la construcción de procesos escolares que trabajen en la búsqueda de una formación integral de excelencia.
Esta conoce las características de las etapas de la infancia para construir propuestas pedagógicas y didácticas que permitan de su manejo y solución.
Y en el ámbito de desempeño profesional el modelo busca a un el maestro se forme con una visión amplia del mundo, para que pueda desempeñarse en los distintos cambios de sector social


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